PopAkademie

Siempre he estado del lado de realizar gestión cultural en mi país Venezuela, por eso pienso que es sencillamente magistral poder ver otras realidades, otras culturas, otros encuentros. Acabo de regresar de Alemania gracias a una invitación que me hiciera el gobierno Alemán a través de la Embajada Alemana en Caracas para ser parte del “Visitor Program, Music from Germany”. Cuando me llamaron no entendía mucho de qué se trataba la cosa. No era una invitación a tocar o para tener alguna participación artística: era una convocatoria de parte del  Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania  por medio de la Agencia Iniciative Musik, en la cual se nos invitaba a gestores culturales, programadores, directores de festivales, músicos y  periodistas musicales  de 18 países, a estar una semana viendo el panorama artístico Germano. Era una convocatoria para estudiar la gestión, la diversidad  y las perspectivas de la música hoy en día en Alemania.

Alemania es sin duda alguna el país que conozco que genera más cultura a través de espacios que van desde lo privado a lo publico, de la autogestión a la gestión del estado. Según cifras de la gente de Iniciative Musik eso sucede porque uno de cada ocho alemanes es músico en cualquier tendencia. Un universo diverso que va de lo electrónico hasta la música clásica, y del  pop hasta el jazz. Para esto tanto la empresa privada como las agencias federales y los gobiernos regionales trabajan en conjunto. Es un país que se reconstruyó después de la II Guerra y que se unificó a pesar del costo económico, un gran ejemplo a seguir. En Alemania tienen cabida muchos géneros musicales, ellos han entendido el papel de la buena música donde hay una inversión gubernamental mucho más grande que para músicas menos sofisticadas.

Fue un viaje con un itinerario sumamente apretado pero muy nutritivo.El día de la llegada tuvimos un  recibimiento en  la “ Haus  der Kulturen  der  Welt”. Después nos llevarón a una presentación sobre la diversidad musical de Berlin, intérpretes de los inmigrantes Berlineses en el club Isosotop. Escuchamos  música de Vietnam, un amigo que hacía overtones  con la voz, un grupo de fados, música de Marruecos y un trio de música cubana. Una velada maravillosa y enriquecedora. Al día siguiente visitamos la Musik Akademie Said-Baremboim donde a partir de este septiembre van a compartir las notas musicales palestinos, árabes e israelitas, como una continuación del proyecto Divan Orchestra, por la que han pasado más de 800 músicos entre  judíos y musulmanes. Tuvimos  encuentros y lecturas con personalidades de diferentes agencias para la música en Berlin. Hay agencias federales que se encargan de gestar nueva música, nuevos espacios que generan una diversidad cultural indiscutible. También está el papel de las empresas privadas Alemanas, que se han avocado a realizar una mirada interior a traves de un pais que se ve a si mismo reflejado en su cultura. Nos explicarón los espacios para la creación estimulados por Gema, la casa del derecho autoral Alemán, que invierte para que existan nuevos proyectos de muchos estilos con capitales increíbles. Le pregunte al Dr. Benedickt Holtebern quien dirige el consejo alemán para la música, por qué apoyan a la música que no tiene una gran audiencia como lo es el jazz, la música clásica, o las de raíces tradicionales. El Dr. Benedickt me contestó que es necesario fortalecer los espacios para la música de calidad, y que hay que apostar por ella. Luego almorzamos en el ministerio de relaciones exteriores de Alemania. De ahi luego de dos horas libres, seguimos el camino.

De Berlin fuimos a Mannheim en tren. Ahí tuvimos la suerte de estar en la Pop Akademie, dirigida por Udo Dahmen, que brinda un espacio para la creación sincera de un pop de calidad y quienes también se enfocan en la música del medio oriente. El maestro Udo nos enseñó la Incubadora de Música de Mannheim, un edificio lleno de espacios que complementan la música misma. En este espacio hay estudios de grabación, salas de edición de música, así como un grupo de diseñadores que trabajan en los proyectos discográficos y de conciertos que va demandando la Pop Akademie, así como una agencia de booking que son los que consiguen conciertos, así como expertos en redes sociales que apoyan a la nueva música en Alemania. Todo esto es algo sencillamente increíble a la vista de un músico venezolano, ya que venimos de una realidad  en la que el artista tiene que ser el gerente de su propio espacio y carece de esta insfraesctuctura. En el mismo Mannheim visitamos un estudio underground, una sala de conciertos y la academia de música del medio Oriente. Esta ciudad es una de las urbes alemanas con mayor cantidad de extranjeros, principalmente del medio oriente que ha sido decretada ciudad musical por la Unesco. Luego hicimos un viaje en autobús de Mannheim a Moers siguiendo la linea del rio Rhin. Nos paramos en Loreley un hermoso punto estrecho del rio donde nuestro autobús cruzó en ferry y subimos a una piedra con una vista maravillosa y la leyenda de la hechicera Loreley que se convirtió en piedra. Días de una actividades diferentes, casi sin espacio para otra cosa que no fueran estar a tiempo completo en este encuentro.

Fue una experiencia maravillosa compartir con personas de 18 nacionalidades más los alemanes con los que viajé. Conversamos mucho sobre diversos puntos de vista, sobre la vida, las deferentes religiones, las diferencias culturales y el respeto a la diversidad. En el trayecto  que hicimos en tren de Berlín a Mannheim cada uno de nosotros empezó a hablar de sus respectivos países. Me conmovió Dardan, el compañero de Kosovo, que nos comentaba que fue a la primaria en medio de ráfagas de ametralladoras y que cada cierto tiempo los tanques que fueron parte de su infancia, cambiaban de colores porque fueron primero yugoslavos, luego Serbios, después Croatas, hasta pasar por los tanques Americanos y de la UN. Fue demasiado enriquecedor tener las conversaciones sobre la filosofías hindúes y la increíble salsa picante que trajo Tapan de India. Antonios que nos comentaba de la crisis económica en Grecia, conversar y escuchar los reclamos de todos los europeos orientales sobre el imperio Griego, se dio una maravillosa conversación sobre el legado de Alejandro Magno en la cultura occidental. Hablar del panorama musical Brasilero con Henrique de Brasil quien es el encargado de llevar la programación del Club de Choro de Brasilia, fue muy estimulante,  Gurum de Etiopía me conversó sobre las religiones, sobre el entrenamiento de los corredores de ese pais. Lo mismo que hablar con Marcelo sobre la autogestión en Argentina, o del programa de educación musical que dirige el gran pana Silvestre en Santo domingo. Escuchar opiniones sobre el futuro del jazz con David de Chicago y los discos impresionantes que me regaló Gyorgy de Hungria quien dirige un centro de jazz en Budapest.  La incredible buena onda de los compañeros del continente asiåtico, Derek de China, Ho-Kyung de Corea, Hiroki de Japón y el pana Chenutr de Tailandia, el cual me costó mucho aprenderme su nombre, pero todos ellos increibles personas, que vienen de filosofías ancestrales. Hablar de los clasicos musicales rusos con  Alexarder quien tenia una franela con una partitura de Tchaikosky. Sentir el medio camino entre oriente y occidente de Raluca de Rumania, hablar sobre las diferentes tribus de Namibia con Florence, o  Entender a traves de su experiencia las largas noches de invierno y los extensos días de verano con Eva de Estonia. Todo eso con nuestros grandes anfitriones Michael y Laureen de Iniciative Musik. También sostuve una increíble conversación con Firas un percusionista Sirio que conocí en la Pop Akademie donde es profesor y que me contaba todo el recorrido y las circunstancias que atraveso para llegar como refugiado a Alemania. También compartí en el festival de Moers con Jeremy Flower un músico maravilloso que es de Boston y con quien toqué hace algunos años una pieza del maestro argentino Oswaldo Golijov. El mundo es pequeño, estando en el restaurant del festival de Moers escucho un grito con mi nombre y era Roman, un estraordinário percusionista cubano que vive en Nueva York con el que he tocado en mas de una rumba en la gran manzana, quien estaba allí tocando con otros neoyorquinos  al dîa siguiente. En este festival tuvimos la oportunidad de ver a mas de 12 bandas en dos días, con grupos de fama internacional como la leyenda del jazz Cassandra Wilson y el virtuoso pianista cubano Harold Lopez-musa. Nosotros los viajeros nos convertimos en grandes colegas y en el festival de Moers andábamos como en un clan todos juntos. Lamento que fui el segundo en irme porque mi vuelo era muy temprano, me perdí del resto del encuentro que sucedió después del Festival de Moers en nuestro hotel.

Mucha actividad que todavía estoy asimilando. Como venezolano fue muy difícil responder cada vez que me preguntaban sobre Venezuela. Ya es bastante complicado para uno tratar de entender un país de tantas contradicciones como para explicar en otro idioma a personas que provienen de otras culturas algo que sencillamente es inexplicable. Vi dos minutos a Baremboin a la salida de un concierto de la Staat Orchestra, que cuando le comenté que era de Venezuela solamente me dijo: la cosa está dura por allá. Esa es una imagen difícîl de asimilar para uno como venezolano, el hecho de ver que vivimos una realidad surrealista e inexplicable para un país con nuestros recursos.

No tengo sino que agradecer a Alemania este esfuerzo que hacer de la diversidad musical y cultural un camino que enriquece al ciudadano y a la sociedad. En estos tiempos de espacios vacíos es hermoso llenar estos con la calidad y el fortalecimiento de los caminos de creación. Hay que aprender a gestar los caminos. Mucho que aprender y transformar. Alemania es sin duda un paí s que se fortalece en su mirada interior y que busca un desarrollo basado en la cultura, un camino a seguir, un futuro a encontrar.

 

 

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